Historia del Arroyo los Cagaos
GRUPO FOLCLÓRICO INDEPENDIENTE
EL ARROYO LOS CAGAOS


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Pequeña aclaración terminológica
Nuestra historia jamás contada
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Pequeña aclaración terminológica

    Mucho se nos ha criticado lo disparatado y escatológico de nuestro nombre, y todavía hoy tenemos que regañar con señoras del pueblo que nos acusan de tener un nombre mu´feo para la músisca tan "bonita" que tocamos. Sin embargo nuestro nombre es uno de nusetros mayores orgullos, porque con él revindicamos otra forma de entender la música tradicional que nos aleja abismalmente de la concepción usual que de un grupo folklórico se ahce la gente. Por eso, deberíamos matizar que pese a lo que el nombre pueda sugerir nosotros en realidad ni queremios ser un grupo musical, ni folklóricos, ni independientes. Solamente queremos ser lo que semos,  una pandilla de brutamontes, a los que nos gusta cantar jotas y beber vino (y lo que sea) para divertirnos, tocando las guitarras bandurrias y demás instrumentos  a nuestro aire sin preocuparnos de adaptarnos a la ortodoxia folklórica, osea, hacemos lo que se ha hecho to´ la vida en Villanueva, juerga patatera y yesca puta.

Lo que sí aceptamos como propio y a mucha honra es nuestro escatológico nombre propio: "El Arroyo los Cagaos", no sólo como continuación de la broma sobre los nombres grupos de folklore ortodoxos que se bautizan con los nombres de la flora o lugares autóctonos, sino porque expresando la parte más fea (y maloliente) de nuestro pueblo, revindicamos esa parte de las canciones tradicionales que, por tratar temas más escabrosos o subversivos, han sido apartadas de los cancioneros de folklore. Además, dada nuestra puta costumbre de cagarnos en todo lo sagrado, el nombre se ajusta como la seda a nuestra personalidad ácrata e irreverente, macaaaago´ndios.

    Así que además de no ser un grupo musical  tampoco semos folklóricos en el sentido usual de la palabra, porque el folfklore consiste en una recuperación de la música tradicional especialmente importante en tiempos de mundialización y homogeneización cultural que hacen que se tienda a reforzar las formas culturales que se ven amenzadas. Sin embargo, al presentar la música popular cara al público se descontextualiza su forma lúdica y participativa y se institucionalizan unas formas que fuera de contextos pueden resultar sumamente extrañas a los ojos de los no iniciados. Así, nosotros nos limitamos a interpretar en los escenarios o calles la música que hacemos nuestros poquitos ratos de esparcimiento que podemos tener, por lo que ofrecemos nuestra propia visión de la música tradicional, descontextualizando quizás algunas canciones que en otros lugares se tocaban como las alborada o ronda religiosa y que nosotros hemos adaptado a un contexto lúdico actual a base de tocarlas por tabernas y bodegas. Por lo tanto en cierto modo somos un grupo folklórico que no quiere ser folklórico, preferimos considerarnos más bien como un grupo jevi, pues mucho ha influido la música de  AC/DC , Metallica o Iron Maiden en nuestra concepción musical, aunque probablemente los Sex Pistols, junto con los más cercanos  Leño, Extremoduro o Reincidentes  sean nuestra referencia filosófica clave (no future), en nuestra propia interpretación verata del anarquismo musical.

Además tendríamos que matizar que tampoco semos del todo independientes, puesto que aunque no dependamos de subvención o asociación alguna y nadie nos de un puto duro por la cara, dependemos del acervo musical y emocional de Villanueva de la Vera y de la Sierra de Gredos en general, no ya como fuente de inspiración, sino como esencia de nuestra propia personalidad. En este sentido nuestra vocación musical se la debemos a los númerosos guitarreros y cantaores espontáneos, tanto del grupo oficial del pueblo como no, que nos han arropado y enseñado buena parte de lo que sabemos, así como a las grabaciones de pueblos como Viandar de la Vera, Candeleda, Coria o Piedralaves que nos ha permitido a acercarnos a otras formas y estilos musicales dentro del  mismo acervo musical castuo-verato-gredense.

    En definitiva nuestro paradójico prenombre de "Grupo Folklórico Indepediente" no es más que una ironía sobre   asociaciones de coros y danzas que han manipulado, monopolizado y destrozado la música tradicional con la mejor de las intenciones en la mayoría de los casos. Curiosamente esto se empezó a hacer  por orden del mismísimo Caudilllo a través de la Sección Femenina, al institucionalizar músicas tradicionales y hacer que perdiera el caracter subversivo que por su propia naturaleza la música tradicinal tiene incorporada. Por supuesto respetamos siempre la gran labor de muchas personas que veían como desaparecían las raices de su tierra y tuvieron que hacer folklore para recuperarlas. Nosotros hemos tenido la suerte de que  en nuestro pueblo, gracias a la labor consciente o inconsciente de muchas personas, no tengamos que esforzarnos por recuperar nada porque la música tradicional  entoavía se mantiene viva, aunque lógicamente no con la fuerza de cuando no existía otra forma de expresión musical.
 
 


NUESTRA HISTORIA JAMÁS CONTADA

    A principios de los 90, la Taberna de Maxi (antes Ca'Belloto) en Villanueva la Vera era el reducto de los más escandalosos pelanas adolecentes del pueblo. Allí se reunían para beber calimocho, fumar porros y cantar canciones de la maqueta de Extremoduro que habían logrado nadie sabe como. Con el paso del tiempo estos pelanas fueron creciendo y descubrieron las virtudes del vino de pitarra, vedado para los vándalos sin iniciar que eran antes. En estos momentos, cuando los vapores del vino nublaban su conocimiento, cantaban entre el repertorio jevi, cierta canción verata en la que se apologiza la masturbación, con lo que poco a poco fueron dirigiendo su esfuerzo hacia la recopilación de canciones de taberna con las coplas lo más guarras y escandalosas posibles y que más tarde harían famoso al Arroyo. Algunos, incluso se arrimaban a las numerosas rondas que con motivo de bodas u otros festejos pasaban por la puerta de tan entrañable taberna, refugio último para aquellos que en estos singulares eventos querían escaquearse de tener que pisar suelo sagrado. En esta época, y hay documentos gráficos que así lo corroboran, celebraban los cumpleaños aporreando la guitarra y verreando en lo que llamaban liar una zambra, descubriendo el inmmeso placer de revolcarse en el suelo cuan mulos sudados duchándose en la arena.

    Y llegó el día en que cerró sus puertas la ya legendaria taberna de Maxi, pues se jubilaba el tabernero incapaz de soportar más los intensos hedores marihuaneros que emanaban de su lugar de trabajo. Tras echarle a tío Maxi una despedida que estuviera a la altura de las circunstancias, en la que casi mueren electrocutados, anduvieron errantes sin bar fijo hasta que Merengue les ofreció su paciencia mañanera, quedando desde entonces su taberna establecida como sede oficial de estos singulares personajes. Tras un intento de formar un grupo de thrash metal que al fin y al cabo les sirvió para iniciarse en la música, fueron descubriendo que era más divertido tocar por bares y tabernas que en local de ensayo. Así pues, los derroteros de estos pelanas no transcurrirían más por el mundo de los electroduendes, y las guitarras eléctircas empezaron a oxidarse y cojer polvo abandonadas en el local, mientras que la vieja guitarrilla no paraba de romper cuerdas y dedos por igual. Además, poco a poco se fueron uno a uno cortando el pelo según fueron siendo llamados a filas, con lo que los exentos, los objetores y los insumisos son los únicos de este grupo que siguen teniendo el pelo largo (es decir, el exento, el objetor y el insumiso).

    Gracias al legendario Peporro, a José María y otros aguitarreros, a la sombra de la encina del Labrao el Señor y a la santa paciencia de Merengue , algunos de estos Calaveras (como se conocía por esta época a los antiguos pelanas que seguían con la afición a las camisetas románticas) aprendieron de mala manera a afinar guitarras, laudes, bandurrias, arabeles y lo que hicera falta. Con los guitaparros afinados descubrieron un maravilloso mundo de armonías tradicionales que antes les parecía provenir del vapor mágico del pitarra marihuanero. Así pudieron comprobar que si en vez de gritar a lo burro y aporrear la guitarra ponían ciertos acordes en un orden determinado y se entonaba una tosca medolía en conjunción resultaba una bella canción, incluso podía salir una jota o una rondeña. Descubrieron además que existían varios estilos para cada cantaor y pueblo y, en general, un universo entero de melodías y ritmos por explorar. Y eso les pareció bueno.

    Así, cuando cerraban la discoteca, en vez de dedicarse a berrear como antes, corrían a sus casas a por los guitarros, los afinaban a duras penas y practicaban horas y horas, amenzando las tranquilas mañanas domingueras de Villanueva. Lo hicieron con tanto entusiasmo que los propios pelanas que no sabían tocar ningún instrumento aprendieron a hacerlo para no dormirse, pues su fama de juerguistas infatigables se estaba echando a perder. En esta época empezaron a manifestarse los talentos hasta entonces ocultos de algunos de estos vándalos que parecía que sólo sabían dedicarse a hacer el indio. También se reforzó el grupo con una nueva camada de jevis sin domar que también habían evolucionado desde lo más cañero del Hardcore hasta la música tradicional.

    Debido a un cúmulo de casualidades de la vida, en la radio del tractor que escuchaban colgando tabaco un día escucharon que existía un concurso de jotas y rondeñas al que decidieron presentarse, dispuestos a cagarse en Dios como usualmente hacían. Desde entonces los pilares que el deleznable caudillo había eregido para tratar de domesticar la música tradicional empezaron a derrumbarse. Corría el año 1996, El Arroyo los Cagaos empezaba su actividad guerrillera.



 

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